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La equidad en salud y el papel de nuestras bibliotecas públicas

La equidad en salud y el papel de nuestras bibliotecas públicas

Durante la pandemia, cuando todos tuvimos que teletrabajar y nuestros hijos asistían a clases en línea, me di cuenta de que tenía que buscar la manera de salir o me ponía nerviosa. Desarrollé la costumbre de salir de casa después de comer e ir a una biblioteca pública local a trabajar por la tarde. Cuando tenía reuniones virtuales, reservaba una sala de estudio con antelación para poder participar cómodamente.

Durante este tiempo, redescubrí la importancia de los servicios que ofrecen nuestras bibliotecas públicas. En décadas pasadas, las bibliotecas se consideraban principalmente lugares para sacar libros prestados o para leer y estudiar en un ambiente tranquilo y sereno. Hoy, la biblioteca moderna ha evolucionado para ofrecer un servicio mucho más amplio, llegando incluso a convertirse en un centro social que ofrece programación, organiza eventos e involucra a grupos específicos para satisfacer necesidades específicas, como jóvenes que participan en actividades de makerspace, usuarios que buscan empleo y estudiantes que solicitan plaza en las escuelas. Además, en algunos casos, las bibliotecas colaboran con organismos gubernamentales para brindar servicios sociales y de salud mental, así como programas de alfabetización básica.

El sistema bibliotecario moderno demuestra claramente la necesidad de espacios públicos de confianza en nuestras ciudades, barrios y comunidades. Como centros sociales, las bibliotecas ofrecen espacios públicos seguros donde personas de todos los niveles socioeconómicos, edades y culturas raciales y étnicas se reúnen para participar en actividades positivas y productivas. Los usuarios pueden acceder a recursos, realizar trámites personales e interactuar de forma útil y constructiva. La atención a grupos especiales, como niños y jóvenes, personas con discapacidad, nuevos inmigrantes y personas mayores, también se ha convertido en una característica de muchas bibliotecas. El acceso a internet y la posibilidad de imprimir son beneficios básicos y útiles para muchas personas y familias que no tienen una computadora en casa.

Como profesionales de la salud pública, nos referimos con facilidad a los determinantes sociales de la salud (DSS), preguntándonos cómo podemos influir en la calidad de vida de quienes enfrentan desafíos en cinco dimensiones: estabilidad económica, acceso y calidad de la educación, acceso y calidad de la atención médica, vecindario y entorno construido, y contexto social y comunitario. Al considerar el caso de nuestras bibliotecas públicas, es esta última categoría la que aplica. Las bibliotecas son un ejemplo de espacio social y comunitario donde existe la oportunidad de influir en la calidad de vida de nuestra comunidad. Las bibliotecas existen en un espacio público compartido que se encuentra entre los demás sectores definidos por los DSS. Hoy en día, las bibliotecas están evolucionando para brindar oportunidades únicas para involucrar a diversos grupos de personas, difundir información importante, brindar asesoramiento y orientación valiosos, y facilitar la interacción productiva en apoyo del bienestar comunitario.

Si hace tiempo que no entras a la biblioteca, tómate esto como una invitación a experimentar el ambiente de un espacio público confiable con elementos culturales únicos del vecindario y la comunidad circundante. Algunas opciones a considerar incluyen:

Además de visitar la biblioteca y prestar atención a sus asuntos personales, asegúrese de tomar nota de la gente común, que representa diversos grupos de edades, culturas y etapas de la vida, todos los cuales se benefician de los recursos, las actividades y la energía de estos importantes centros sociales.

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